Ansiolíticos

  • Genérico
  • Marca
  • alprazolam
  • Xanax, Xanax XR, Niravam
  •  
  • clonazepam
  • Klonopin, Klonopin Waffers
  •  
  • cloracepato
  • Tranxene
  •  
  • clordiazepoxida
  • Librium
  •  
  • diazepam
  • Valium
  •  
  • lorazepam
  • Ativan
  •  
  • oxazepam
  • Serax
  •  
  • Beta-bloqueadores
  • Propranolol
  • Inderal
  •  
  • Otros
  • buspirona
  • BuSpar
  •  
  • gabapentina
  • Neurontin
  •  
  • hidroxizina
  • Atarax, Vistaril
  •  
  • olanzapina
  • Zyprexa
  •  
  • pregabalina
  • Lyrica
  •  
  • quetiapina
  • Seroquel
  •  
  • risperidona
  • Risperdal
  •  
  • tiagabina
  • Gabitril
  •  

Ver también Antidepresivos SSRIs



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Los medicamentos ansiolíticos son utilizados para ayudar a calmar y relajar a la persona ansiosa, así como también para remover síntomas problemáticos asociados con el trastorno de ansiedad generalizado, trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés), pánico, fobias, y trastorno obsesivo-compulsivo (OCD, por sus siglas en inglés). Los medicamentos ansiolíticos más comunes son los antidepresivos y las benzodiacepinas. La respuesta positiva al tratamiento con ansiolíticos varía grandemente con la clase de medicamento.

Los antidepresivos SSRI se han convertido en los medicamentos de primera línea para el tratamiento del pánico, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo (en dosis mayores) y, más recientemente, para el trastorno de ansiedad generalizado. La respuesta positiva al tratamiento con medicamentos antidepresivos incluye una reducción gradual de la ansiedad, el pánico, y los síntomas del PTSD u OCD por semanas o meses.

Las benzodiacepinas tienen un efecto depresivo en el sistema nervioso central. La respuesta positiva al tratamiento con benzodiacepinas ocurre de manera rápida, en cuestión de días. Sin embargo, especialmente entre personas con trastornos co-ocurrentes de salud mental y uso de substancias, la respuesta puede ser de una duración muy corta y se puede desarrollar tolerancia llevando a la necesidad de incrementar la dosis. Adicionalmente, las benzodiacepinas presentan tolerancia cruzada20con alcohol y tienen mercado como drogas ilegales. Por estas razones, la mayoría de los médicos de las adicciones solo las utilizan por un periodo corto como medicamentos para el retiro del alcohol, o sedativos en episodios psicóticos o maníacos agudos21. Si se utilizan en instituciones de atención a pacientes externos, una revisión cuidadosa para detectar tolerancia o abuso es necesaria.

Los Beta-bloqueadores actúan en el sistema nervioso central para reducir la respuesta de “lucha o fuga.” El propanolol, ocasionalmente prescrito para la ansiedad de actuación, no es adictivo.

Niravam(alprazolam) y Klonopin Waffers (clonazepam) usan una tableta que se disuelve en la boca para lograr una activación más rápida del ingrediente activo. Por medio de su disolución bajo la lengua, el medicamento trabaja mucho más rápido (comienza a hacer efecto dentro de 15 minutos) que las tabletas convencionales, las cuales pueden tomar hasta 30 minutos o más para comenzar a hacer efecto.

La buspirona actúa a través del sistema de serotonina para inducir la calma. Toma de tres a cuatro semanas para que la buspirona alcance los niveles adecuados en el cerebro para combatir exitosamente la ansiedad. La hidroxizina es un antihistamínico que se usa por el efecto secundario de somnolencia del grupo de antihistamínicos para calmar y relajar. La hidroxizina actúa en menos de una hora de haber sido tomados. La buspirona y la hidroxizina no son adictivos.

La risperidona, quetiapina, olanzapina, y otros antipsicóticos atípicos pueden ser utilizados en dosis bajas como medicamentos ansiolíticos no adictivos. Estos son usualmente utilizados cuando muchos otros medicamentos han fallado (sin embargo, el uso de antipsicóticos atípicos es caro y aún no han sido aprobados por la FDA para el tratamiento de los trastornos de ansiedad). Su formulación especial actúa reduciendo la ansiedad y ayuda a la persona a pensar más claramente, aunque el mecanismo de esto no es claro.

El gabapentil, la tiagabina, y la pregabalina pueden ser utilizados para tratar la ansiedad, especialmente en aquellas personas con trastornos de uso de substancias y para quienes los antidepresivos han sido effectivos. Estos medicamentos son moderadamente sedantes y no causan dependencia o síntomas de retirada. Se piensa que estos medicamentos incrementan el efecto de del agente relajante naturalmente producido por del cuerpo, acido gama aminobutírico (GABA). Sin embargo, ninguno de estos medicamentos ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de los trastornos de ansiedad.

 

Todos los medicamentos tienen dosis (cantidades) y frecuencias específicas. El médico especificará la cantidad exacta del medicamento y cuándo se debe tomar. La etiqueta del envase del medicamento debe tener esta información. Usualmente se comienza con dosis bajas, y se incrementan gradualmente hasta que los síntomas disminuyen o desaparecen. Los principales factores considerados para establecer la dosis correcta son: la química individual de la persona, peso corporal y la habilidad para tolerar el medicamento.

Las personas que toman benzodiacepinas por más de cuatro a ocho semanas pueden desarrollar tolerancia física al medicamento. Las benzodiacepinas tienen un potencial moderado para su abuso. Aún cuando se toman según lo ordenado, los síntomas de retirada pueden ocurrir si el uso regular de benzodiacepinas es suspendido abruptamente. La interrupción del abuso de dosis altas de benzodiacepinas puede ser una situación que amenaza la vida del paciente. Por estas razones las benzodiacepinas son usualmente prescritas por periodos cortos —días o semanas— y a veces intermitentemente para situaciones estresantes o ataques de ansiedad. El uso continuo de benzodiacepinas no es recomendable para la mayoría de las personas, especialmente aquellas con historia de abuso de substancias o dependencia.

Los beta-bloqueadores actúan en el sistema nervioso simpático y no son considerados adictivos. También son utilizados para tratar la presión alta en la sangre, así sus efectos secundarios pueden ser baja presión sanguínea o mareo. Los beta-bloqueadores pueden incrementar el efecto de otros medicamentos psicotrópicos y no son caros. El Inderal se toma según sea necesario para la ansiedad de actuación. Es tomado con regularidad (de acuerdo a lo prescrito) para el tratamiento de la presión sanguínea alta u otras condiciones del corazón.

La buspirona es frecuentemente utilizada para controlar la ansiedad moderada y es considerada segura para la terapia a largo plazo pero es un medicamento caro.

La hidroxizina es un medicamento seguro y no adictivo para reducir la ansiedad. Estos no son caros y pueden ser utilizados para la terapia a largo plazo. Sus efectos secundarios más comunes son boca seca y sedación. En hombres de edad avanzada, se puede desarrollar retención urinaria, y esta es una condición seria.

 
  • Aumento de peso
  • Boca seca
  • Colapso del corazón (debilitamiento de los músculos del corazón)
  • Confusión y lentitud mental
  • Daño en la memoria (propanonlol)
  • Depresión
  • Estreñimiento
  • Fatiga
  • Irregularidades en las células sanguíneas
  • Latido cardiaco lento (diazepam)
  • Malestar estomacal
  • Mareo
  • Pérdida de la coordinación
  • Respiración sofocada (restringida o inhibida)
 

Una dosis alta de Valium puede causar lentitud en el ritmo cardiaco, paro respiratorio, y paro cardiaco. Una sobredosis de los antidepresivos tricíclicos más viejos, que son frecuentemente utilizados para trastornos combinados de ansiedad y depresión, puede poner en peligro la vida del paciente, por lo cual debe ser enviado inmediatamente a una sala de cuidado de emergencias.

El retiro del uso de cualquiera de la benzodiacepinas o medicamentos similares debe ser gradual, en un periodo de meses. El retiro de manera abrupta de estos medicamentos puede causar alucinaciones, delirios, desorientación, dificultad al respirar, hiperactividad, y convulsiones del gran mal. Un protocolo para disminuir o reducir gradualmente las dosis es necesario.

 

 

Entre el once y el quince por ciento de las personas en los Estados Unidos de América toman alguna forma de medicamento ansiolítico —incluyendo benzodiacepinas—al menos una vez al año. Si los antidepresivos son incluidos, esta cifra se duplica. Las benzodiacepinas pueden causar al menos dependencia física moderada en casi todas las personas que usan este medicamento por más de seis meses (esto es, si la medicina se deja de tomar abruptamente, la persona experimentará ansiedad, aumento de la presión sanguínea, latidos cardiacos acelerados, e insomnio). Sin embargo, volverse físicamente dependiente de las benzodiacepinas no significa necesariamente que la persona se volverá psicológicamente dependiente o adicta al medicamento. La mayoría de las personas pueden dejar de tomar el medicamento gradualmente—cuando es indicado—y no desarrollar dependencia psicológica.

En general, el abuso y dependencia ocurre en menor medida con ansiolíticos de acción prolongada (por ejemplo, clonazepam, oxazepam, y cloracepato). El abuso y la dependencia son más probables de ocurrir con ansiolíticos más potentes y de acción rápida (como alprazolam y lorazepam).

Factores de Riesgo Relacionados con el Desarrollo de Dependencia de Medicamentos Ansiolíticos:

Menos del uno por ciento de las personas que no presentan actualmente problemas de abuso de substancias, o historia de abuso de substancias, se vuelven dependientes de los medicamentos ansiolíticos. Estas personas corren poco, o ningún riesgo, y presentan una mayor probabilidad de saltarse dosis, tomar dosis más pequeñas que las prescritas, o reducir su dosis con el tiempo.

La gente con historia previa de abuso de substancias o dependencia, y que se encuentran en recuperación presentan un aumento en el riesgo de volverse dependientes de los medicamentos ansiolíticos. Estas personas presentan un riesgo moderado.

Aquellos con historia de abuso de medicamentos ansiolíticos o que usan opioides, presentan mayor riesgo de volverse dependientes de los medicamentos ansiolíticos. Algunos estudios indican que existe un riesgo moderadamente mayor para las personas dependientes del alcohol, de volverse dependientes de los medicamentos ansiolíticos.

 

 
  • El propanolol es ocasionalmente prescrito para tratar la ansiedad de actuación, reduce el ritmo cardiaco y puede causar fatiga (sentimiento de cansancio) con su uso continuo. Ciertos medicamentos y problemas médicos pueden ser negativamente afectados por el propanolol. Mantenga al médico y farmacéutico informados sobre todos los medicamentos y problemas médicos del paciente.
  • El uso de alcohol en combinación con benzodiacepinas puede resultar en falla respiratoria y muerte súbita.
  • Las personas no deben dejar de tomar estos medicamentos sin hablar primero con un médico.
  • Las personas que toman medicamentos ansiolíticos no deben incrementar su dosis a menos que haya sido consultado con su médico y el cambio haya sido ordenado por él.
  • Las personas que toman medicamentos ansiolíticos son particularmente vulnerables a consecuencias médicas adversas si usan al mismo tiempo alcohol y/o drogas ilegales.
  • Los médicos y farmacéuticos deben estar informados sobre todos los medicamentos esté tomando la persona y las dosis, inclusive los que se venden sin receta, además de vitaminas y minerales, y suplementos herbales (como, St. John’s wort, echinacea, ginkgo, ginseng).
 

El conocimiento actual sugiere que la terapia con benzodiacepinas en general, no representa tanto riesgo de producir un bebe deforme, en comparación con los anticonvulsivos (por ejemplo, el acido valproico), siempre y cuando sean administrados durante un periodo corto. Tal parece que las benzodiacepinas de acción corta, como las utilizadas para tratar el retiro del alcohol (desintoxicación), pueden ser utilizadas en dosis bajas aún durante el primer trimestre (Robert et al., 2001). Las benzodiacepinas de acción prolongada deben ser evitadas—su uso durante el primer trimestre o cerca del parto puede producir un síndrome de abstinencia en el bebé (Garbis y McElhatton, 2001). Para el uso de SSRIs durante el embarazo ver la sección  de antidepresivos.

Durante el embarazo, la capacidad de muchas drogas para unirse a proteínas disminuye, incluyendo diazepam (una benzodiacepina) y metadona (Adams y Wacher, 1968; Dean et al., 1980; Ganrot, 1972), con la mayor disminución durante el tercer trimestre (Perucca y Crema, 1982). Desde un punto de vista clínico, las mujeres embarazadas podrían estar en riesgo de desarrollar mayor toxicidad y efectos secundarios con estos medicamentos. Sin embargo, al mismo tiempo el aumento en la metabolización del medicamento puede reducir el efecto terapéutico (como con la metadona, debido a que muchas mujeres parecen requerir un incremento en la dosis de metadona durante el último trimestre) (Pond et al., 1985). Además, existe evidencia de un síndrome de abstinencia en recién nacidos expuestos a benzodiacepinas en útero (Sutton y Hinderliter ,1990). El comienzo de este síndrome podría ser más tardío que aquellos asociados con otras drogas.

Todas las mujeres en edad de concebir que pudieran, o que piensan que pueden quedar embarazadas, deben hablar con su médico sobre la seguridad de utilizar este medicamento antes de empezar, continuar o descontinuar el tratamiento. Los consejeros del abuso de substancias pueden jugar un papel muy importante en fomentar esta discusión al exhortar a sus clientes a que hablen con su médico.

 
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